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Lo demás es silencio.

Morir antes de nacer

Existe una pequeña especie de ácaro llamada Adactylidium cuyo macho tiene una vida breve y, a decir verdad, bastante vacía. De hecho, los machos de Adactylidium nacen, pasan varias horas sin hacer absolutamente nada y mueren. No intentan aparearse ni alimentarse. ¿Qué función puede tener un macho de vida tan... desustanciada?

La hembra de de Adactylidium , una vez fecundada, se agarra a un huevo de tisanóptero que le servirá de alimento a ella y a sus crías durante toda su vida (no se alimenta de otra cosa hasta su muerte). Estos ácaros se dedican a la reproducción entre cosanguíneos (hermanos con hermanas), por lo que su especie consta de un gran número de hembras frente a un número mínimo de machos. La camada típica consta, de hecho, de entre 5 y 8 hermanas y un único macho que ha de fecundarlas a todas. Para proteger a las crías, especialmente al valioso macho, la madre las cría en el interior de su propio cuerpo. Unas cuarenta y ocho horas después de que la hembra encuentre un huevo de tisanóptero se abren en su interior entre seis y nueve huevos y las crías comienzan a alimentarse del cuerpo de su propia madre. Dos días más tarde las crías han madurado lo suficiente como para que el macho copule con todas sus hermanas. Para entonces, el cuerpo de la madre no es más que un cascarón vacío lleno de ácaros adultos y deshechos orgánicos. Las hembras emergen de entre los restos de su madre y comienzan a buscar un huevo de tisanóptero para comenzar de nuevo todo el proceso. El macho, por su parte, ya ha cumplido con su deber reproductor antes incluso de haber nacido, por lo que su existencia ya carece de sentido. Vegeta plácidamente durante unas horas y muere. He aquí una imagen de nuestro heróico ácaro (en una de las fotos pueden verse varias crías sobre la sufrida madre).

La vida del Adactylidium es bastante trágica, pero uno de sus parientes cercanos ha llevado este sistema aún más allá. El ácaro Acarophenax tribolii también se dedica al apareamiento entre hermanos, y dentro del cuerpo de la madre se desarrollan quince huevos. De ellos emerge un único macho que se aparea con todas sus hermanas dentro del cuerpo de su madre y muere inmediatamente, sin esperar siquiera a nacer.

La naturaleza siempre supera a la ficción...

EDITADO 12-4-07: El amigo Oscar González, que no tengo ni idea de quien es pero se ha tomado la molestia de escribirme un comentario, me pide con malos modos que cite la fuente de este texto. Ante el riesgo de ser enjuiciado criminalmente por infringir alguna innominada ley de derechos de autor, diré que este artículo es una adaptación del capítulo 6 de El pulgar del Panda, de Stephen Jay Gould. Es una recopilación de artículos sobre diversos temas relacionados con la evolución, el cambio y las teorías evolutivas. Por cierto, Stephen Gould es el señor de bigote al que acudía Lisa para que analizara su "ángel" en Los Simpsons.


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1 comentario

Oscar Gonzalez -

Genial tío. Si quieres plagiar textos de Gould, por ejemplo, pon por lo menos la fuente.

¿o así te sientes más listo?
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