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Resumen

El efecto Coriolis y los desagües

Llevo tiempo sin escribir nada e Iván ha conseguido tentarme para desmentir una nueva falsa creencia, así que allá voy...

Existe la creencia, muy extendida, de que el agua se va por los desagües de nuestras casas en un sentido un en otro según estemos en el hemisferio norte o en el sur. Supuestamente, en el hemisferio norte el agua desaparece por el fregadero en sentido de las agujas del reloj, mientras que en el sur lo hace en sentido contrario. Las pocas personas que intentan explicar esto racionalmente recurren al efecto Coriolis. Incluso se ha afirmado que este efecto influye en la dirección en la que giran los perros antes de acostarse (!).

¿Qué es el efecto ese? El efecto o fuerza de Coriolis es una fuerza que se aplica a todo objeto que se desplace sobre otro objeto en rotación, siempre y cuando ambos tengan masa (evidente). Este efecto afecta, por supuesto, a todos los objetos que hay sobre un planeta en rotación. En la tierra, la fuerza de Coriolis desvía las trayectorias de los objetos que se desplazan hacia la derecha en el hemisferio norte y al revés en el sur.

¿Cómo se origina? El efecto Coriolis tiene su origen en la diferencia de velocidad que existe entre el ecuador y los polos. En el ecuador, la distancia a recorrer en un movimiento de rotación es mayor que en los polos, lo cual provoca una diferencia entre la velocidad de rotación en ambos lugares. Un objeto que se desplace desde el ecuador hacia uno de los polos se desviará (o más bien parecerá desviarse debido a la diferente rotación del planeta bajo él).

Explicado esto, debo decir que el efecto Coriolis no provoca que los desagües giren en un sentido diferente en cada hemisferio. Este efecto sencillamente no se produce. El efecto Coriolis actúa sobre fuerzas mucho más grandes que un simple desagüe, como por ejemplo un huracán o una corriente oceánica. La tierra gira tan lentamente (1 revolución al día) que el giro del agua en un desagüe (varias revoluciones por segundo) no puede verse afectado.

El sentido en el que gira el agua en nuestras bañeras, lavabos y desagües depende de otros factores ajenos al efecto Coriolis: vibraciones sísmicas, movimiento del aire en la zona, las corrientes creadas al retirar el tapón, las olas, forma y dirección del desagüe, el efecto Coanda, etc. Así que ya veis, algo tan simple como el giro del agua en nuestra bañera depende de infinidad de factores. Lo simple es siempre tan complejo...

En resumen: el agua no gira en uno u otro sentido dependiendo del hemisferio en el que estemos por mucho que el capítulo de Los Simpsons Bart contra Australia nos diga lo contrario.

PD: los derechos de autor de este artículo son para tí, Iván. Ya sabéis, las quejas también a él....

05/09/2006 17:04 Autor: Maxi. #. Tema: Falsas creencias Hay 1 comentario.

Valencias, enlaces covalentes y carbonos

Recuerdo como de pequeño, teniendo yo 11 o 12 años, me explicaban en el colegio las valencias de los diferentes elementos químicos. Por desgracia para todos nosotros, a aquella edad nadie era capaz de comprender lo que era un átomo ni un elemento, y mucho menos lo que eran los electrones o los enlaces covalentes (cosa que nuestro profesor, en un esfuerzo encomiable aunque absurdo de extender su sabiduría, pasaba por alto semana tras semana).

El caso es que esta tarde surgió una interesante conversación físico-química-educativa en la que se mencionaron tres cosas: las valencias atómicas, los enlaces covalentes y los átomos de carbono. No recuerdo si se citaron en ese orden o a santo de qué venía hablar de semejantes temas en la terraza de un bar, pero aprovecho para explicar lo que son las tres cosas. Creo que, más que nada, quiero explicármelo a mí mismo de una maldita vez...

Valencia. Alrededor del núcleo de un átomo hay una nube de electrones que dan vueltas y revueltas (yo me los imagino así, ni ondas ni nada), y que pueden interactuar con los electrones de otros átomos a base de enlaces covalente o iónicos. Pero no todos pueden “juntarse” con otros electrones: tan sólo algunos a los que se llama electrones de valencia. Cada elemento tiene un número fijo de electrones de valencia, que se indican con un número romano que va del 1 al 4 (o del I al IV). Así, un elemento que tengo una valencia II tiene átomos con 2 electrones de valencia, es decir, que pueden interactuar con los electrones de otros átomos que se encuentren.

Enlace covalente. Los átomos pueden enlazarse o unirse entre ellos con varios tipos de enlaces. Uno de ellos es el enlace covalente. En este enlace, se unen dos átomos mediante un enlace formado por dos electrones; cada uno de esos electrones pertenece a uno de los átomos. Hay otros tipos de enlace covalente, pero eso es otra historia.

Carbono. El carbono es la base de toda la vida existente en la tierra. Además de encontrarlo en las puntas de nuestros lápices y en las joyerías (en forma de diamante), el carbono es la base de toda la química orgánica y con él pueden hacerse más de 10 millones de compuestos. El carbono es un elemento muy útil debido precisamente a esta gran capacidad que tiene para combinarse de miles de formas diferentes. Por eso al hablar de enlaces atómicos es justo hablar del carbono: ¡el carbono es tu amigo!

O sea que Vane: sí, las valencias tienen mucho que ver con los enlaces covalentes. Y otra cosa en la que tenías razón: el número de valencia viene en la tabla periódica, por columnas. Eso sí que yo no lo sabía. Hay que ver lo que es capaz de recordar la gente de las clases del instituto.


27/09/2006 23:44 Autor: Maxi. #. Tema: Ciencia Hay 2 comentarios.


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